Aysén interconectado con Argentina: Extractivismo con nombre de colaboración

Cada cierto tiempo el ministerio de Energía informa sobre el interés de este gobierno de interconectar Aysén con Argentina con fines eléctricos.   Así, un tema que nunca fue parte del imaginario colectivo general ha ido cobrando relevancia en el marco de la elaboración de la Política Energética de Aysén.

Hace pocos días lo reiteró el titular de la cartera, Andrés Rebolledo, quien explicó que en la Comisión Regional de Desarrollo Energético (CRDE) de Aysén se ha discutido la materia, sin acuerdo al respecto.  Lo propio ha hecho el seremi del ramo, Juan Antonio Bijit, quien -al igual que los profesionales y técnicos de la cartera- ha puesto el tema en los distintos espacios de trabajo de dicha instancia.

Lo cierto es que la interconexión con Argentina nunca había tenido el protagonismo que se le quiere dar hoy desde Santiago.  Junto con la posibilidad de recibir gas desde el vecino país, reapareció durante 2016 y desde ese momento se ha mantenido como tema relevante principalmente gracias a esfuerzos extrarregionales.

Es más, en la encuesta realizada entre el 28 de abril y el 9 de junio de 2016 se incorporó la siguiente pregunta: “A su juicio, ¿es positivo o negativo para la Región conectar su sistema eléctrico con el resto del país/Argentina para realizar intercambios de energía eléctrica?”.  Y claro, el primer paso para hacer algo real es nombrarlo.  Así lo saben los encuestadores y los autoimpuestos precandidatos a cualquier cosa.

Si consideramos no solo las sesiones de la CRDE sino los talleres realizados en diversas localidades de la región, el debate ha sido principalmente cómo satisfacer las necesidades energéticas locales –léase bien, necesidades no solo eléctricas- en coherencia con el tipo de desarrollo al que aspiramos y a la escala del que necesitamos.  La exportación extrarregional no ha sido tema que nazca de las aspiraciones de sus habitantes sino más bien de las políticas ministeriales y de actores interesados (como HidroAysén y Energía Austral, cuya participación fue impuesta por el gobierno).

Para que la exportación sea rentable requiere de generación a gran escala, no solo hídrica sino de cualquier otro tipo de fuente.  Con la consiguiente mega transmisión, ya que hoy por hoy la telekinesis eléctrica no existe (más allá de los avances que pueda tener la tecnología de Tesla).

El quid de esta discusión no es de puro egoísmo aysenino.  Se refiere más bien a un tema de orden de factores.  Porque si de elaborar una matriz energética regional se trata, lo lógico es primero pensar en cómo es posible usar los recursos disponibles para las necesidades de los habitantes de este territorio. Reflexionar en exportar mientras el costo eléctrico es alto, hay problemas de presión sobre bosques y contaminación atmosférica por uso de leña, es como la imagen de torres de alta tensión cruzando poblaciones sin electricidad o campos donde se empaquetan frutas de primera que se exportarán a Europa en circunstancias que su gente consume las de peor calidad.

El tema no es de intercambio del tipo “me dan electricidad barata y permito que hagan lo que quieran”. Es de establecer claramente las prioridades en los modelos de desarrollo, más aún considerando que tanto la electricidad como la energía son aspectos fundamentales.

Porque lo que no se ha dicho es precisamente que el debate en Aysén ha rondado aspectos que se salen de la matriz tradicional.

Los proyectos de no-generación (negawatts) como opciones energéticas que sean evaluados en igualdad de condiciones que los de generación.  Porque el watt (o joule) que no se necesita, es necesariamente el más responsable ambientalmente (evita la intervención) y el más barato en el largo plazo.  Así, la eficiencia y el ahorro (y, si me apuran, la superación del modelo industrial energívoro) dejan de ser una anécdota en los diseños productivos y pasan a ser esenciales, cambiando cierto sentido común establecido.

O, sacar el debate desde el exclusivo ámbito del mercado: alguien genera, alguien compra.  ¿Y la autogeneración?  Mal que mal, la transacción económica es una de las alternativas para solucionar los temas que nos son caros.  Comprar electricidad es lo que acostumbramos, pero si con las nuevas tecnologías avanzamos en salir de la matriz esto debiera fomentarse, no castigarse ni verse como acto subversivo.

Porque la energía es importante, la discusión sobre ella debe supeditarse al tipo de sociedad que queremos construir. No da lo mismo qué, cómo, hacia ni de dónde.

Y bajo este prisma, la interconexión con Argentina parece responder más bien a los intereses del gobierno y cierto empresariado seguidor del lema “generar, generar, que el mundo se va a acabar” que a los de quienes vivimos en este sur. Una idea que aunque la vistan de colaboración regional suena más bien al extractivismo que daña el planeta y sus habitantes cada día más.

Anuncios

Acerca de psegura

Periodista de Coyhaique. Involucrado en el desarrollo sustentable de la Región de Aysén, en la Patagonia chilena. psegura@gmail.com (56-99) 9699780 skype: patricio.segura / twitter: patsegura
Esta entrada fue publicada en columnas, Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s